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Contexto
Jesús estaba condenado a morir crucificado. Esta forma romana de ejecución no solo causaba la muerte del condenado, sino que también lo exponía a la vergüenza pública. Esto ayuda a explicar las burlas contra Jesús. Además, se acercaba el sábado, que la ley de Dios establecía como el día de descanso semanal. Esto sería importante cuando llegara el momento de sepultar a Jesús.
La cuestión de si Jesús es rey recorre toda esta escena. Un letrero lo identifica como rey de los judíos, mientras quienes se burlan de él lo desafían a demostrar su identidad salvándose a sí mismo. Sin embargo, las palabras y acciones de Jesús revelan una clase de autoridad muy distinta.
Historia
Cuando se llevaban a Jesús, un hombre llamado Simón de Cirene regresaba del campo. Lo detuvieron y pusieron la cruz sobre él para que la llevara detrás de Jesús.
Lo seguía una gran multitud, entre la que había mujeres que se lamentaban y lloraban por Jesús. Él se volvió hacia ellas y las llamó «hijas de Jerusalén». Les dijo que no lloraran por él, sino por ellas mismas y por sus hijos. Se acercaban días de terrible sufrimiento, cuando la gente llamaría dichosas a las personas sin hijos y rogaría a las montañas y colinas que la ocultaran. Jesús terminó con una imagen solemne: si cosas así ocurrían cuando el árbol estaba verde, ¿qué pasaría cuando estuviera seco?
También se llevaron a dos criminales para ejecutarlos. Cuando llegaron al lugar llamado la Calavera, crucificaron allí a Jesús, con un criminal a su derecha y el otro a su izquierda.
Jesús oró por quienes lo rodeaban.
«Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen».
Su ropa fue repartida echando suertes, y la gente se quedó allí mirando. Algunos líderes se burlaron de él. Decían que Jesús había salvado a otros y que, si de verdad era el Mesías de Dios, su Elegido, debía salvarse a sí mismo. Los soldados también lo ridiculizaron. Le ofrecieron vino agrio y lo desafiaron a salvarse si era el rey de los judíos. Sobre él había un letrero que decía: «Este es el rey de los judíos».
Uno de los criminales se sumó a los insultos. Le exigió que, si de verdad era el Mesías, se salvara a sí mismo y también los salvara a ellos. Pero el otro criminal lo reprendió. Reconoció que ellos dos recibían la condena que sus actos merecían, mientras que Jesús no había hecho nada malo.
Después le pidió a Jesús que se acordara de él al entrar en su reino. Jesús le respondió con una promesa: ese mismo día, aquel hombre estaría con él en el paraíso.
Alrededor del mediodía, la oscuridad cayó sobre toda la tierra y duró hasta cerca de las tres de la tarde. El sol dejó de alumbrar, y la cortina del templo se rasgó por la mitad. Jesús exclamó con fuerza: «Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu». Al decir esto, murió.
Al ver lo que había sucedido, el centurión alabó a Dios y declaró que Jesús realmente era justo. La gente que se había reunido para observar se golpeó el pecho y se marchó. Quienes conocían a Jesús, incluidas las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, se quedaron mirando desde lejos.
Había un hombre de Arimatea llamado José. Era un hombre bueno y recto que formaba parte del Consejo, pero no había estado de acuerdo con la decisión ni con la manera de actuar del Consejo contra Jesús. José esperaba el reino de Dios.
Fue a ver a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Luego lo bajó, lo envolvió en una tela de lino y lo colocó en un sepulcro excavado en la roca, donde nunca habían sepultado a nadie. Era el día de preparación, y el sábado estaba a punto de comenzar.
Las mujeres que habían venido de Galilea siguieron a José. Vieron el sepulcro y observaron cómo colocaban dentro el cuerpo de Jesús. Después regresaron y prepararon especias aromáticas y ungüentos perfumados. El sábado descansaron, como ordenaba el mandamiento.
Lo que aprendemos
- Jesús responde a la crueldad con misericordia. Mientras otros se burlan de él, pide al Padre que los perdone y, al final, encomienda su espíritu al Padre.
- El criminal que reconoce su culpa no tiene nada que ofrecerle a Jesús, aparte de pedirle que se acuerde de él. Sin embargo, Jesús le promete el paraíso.
- La misma muerte provoca respuestas muy distintas: algunos se burlan, el centurión alaba a Dios, la multitud se marcha afligida y los seguidores de Jesús permanecen como testigos.
- La fidelidad puede demostrarse en actos discretos y concretos. José se encarga de sepultar a Jesús con cuidado, mientras las mujeres observan el sepulcro, preparan especias aromáticas y respetan el descanso del sábado.
Contexto de la historia
Llevan a Jesús al lugar llamado la Calavera y obligan a Simón de Cirene a cargar la cruz. Jesús es crucificado entre dos criminales, ora por perdón y promete el paraíso al que reconoce su inocencia. Desde el mediodía hay oscuridad; el velo del templo se rasga y Jesús muere confiando su espíritu al Padre. Un centurión lo llama justo. José de Arimatea coloca el cuerpo en un sepulcro nuevo, observado por mujeres de Galilea. Lucas narra la crucifixión junto con respuestas diversas: Simón carga la cruz, un criminal reconoce la inocencia de Jesús, otro se burla, un centurión lo llama justo y las mujeres observan la sepultura. El relato no pide completar la escena con detalles médicos o de entierro tomados de otras fuentes. La oración de Jesús, la oscuridad, el velo rasgado y la entrega del espíritu forman el marco teológico propio de esta versión.
Personas en la historia
- Jesús — Muere en la cruz, ora por perdón y confía su espíritu al Padre
- Simón de Cirene — Carga la cruz detrás de Jesús
- José de Arimatea — Pide el cuerpo y lo coloca en un sepulcro
- Mujeres de Galilea — Observan la sepultura y preparan especias
Temas para observar
Perdón en la cruz
Jesús ora por perdón y promete el paraíso al criminal que lo reconoce.
Entrega al Padre
Su muerte se narra como una entrega confiada del espíritu.
Sepultura esperada
José y las mujeres cuidan el cuerpo y guardan el descanso del sábado.
Preguntas para reflexionar
- ¿Qué palabras de Jesús en la cruz te conmueven más?
- ¿Cómo recibes la promesa hecha al criminal arrepentido?
- ¿Qué esperanza encuentras en la sepultura y el descanso?
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