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Contexto
Una sinagoga era un lugar donde la comunidad judía local se reunía para el culto y la lectura de las Escrituras. Jairo era uno de sus dirigentes reconocidos. La otra parte del relato se centra en una mujer cuyo nombre nunca se menciona. Cuando se encuentra con Jesús, sus años de enfermedad y tratamientos sin éxito ya han acabado con todo lo que posee, sin darle alivio.
Aunque viven situaciones distintas, sus historias se entrelazan. Jairo acude abiertamente para pedir ayuda por su hija pequeña. La mujer se acerca en silencio buscando ayuda para sí misma. Jesús ya va de camino para responder a una súplica urgente cuando surge otra necesidad entre la multitud.
Historia
Jesús había cruzado en barca a la otra orilla y estaba cerca de la costa cuando una gran multitud se reunió a su alrededor. Jairo se acercó, cayó a sus pies y le rogó con insistencia. Su hijita estaba a punto de morir. Le suplicó que fuera, pusiera las manos sobre ella y la sanara para que pudiera vivir.
Jesús fue con él. La multitud lo siguió tan de cerca que la gente lo apretaba por todos lados.
Entre ellos había una mujer que sufría hemorragias desde hacía doce años. Había sufrido mucho mientras acudía a muchos médicos y había gastado todo lo que tenía. Aun así, solo había empeorado. Entonces oyó hablar de Jesús. Convencida de que le bastaría con tocar su ropa para quedar sana, se acercó por detrás entre la multitud y tocó su manto.
En ese mismo instante, la hemorragia se detuvo. Ella sintió en su cuerpo que había sanado.
Jesús supo de inmediato que había salido poder de él. Se volvió en medio de la multitud y preguntó: «¿Quién ha tocado mi ropa?». Sus discípulos le hicieron notar que la gente lo apretaba por todas partes. ¿Cómo podía preguntar quién lo había tocado? Pero Jesús siguió mirando a su alrededor para descubrir quién lo había hecho.
La mujer sabía lo que le había sucedido. Asustada y temblando, se acercó, cayó a sus pies y le contó toda la verdad. Jesús la llamó «hija» y le dijo: «Tu fe te ha sanado. Vete en paz, libre ya de tu sufrimiento».
Mientras Jesús todavía hablaba, llegaron algunas personas de la casa de Jairo. Su hija había muerto, dijeron, así que ya no tenía sentido seguir molestando al Maestro.
Al oírlo, Jesús le dijo a Jairo: «No tengas miedo; solamente cree». No permitió que nadie lo acompañara, excepto Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago.
Cuando llegaron a la casa de Jairo, Jesús encontró un gran alboroto. La gente lloraba y se lamentaba a gritos. Les preguntó por qué hacían tanto alboroto y dijo: «La niña no está muerta, sino dormida». Ellos se rieron de él.
Jesús hizo salir a todos los demás. Acompañado por el padre y la madre de la niña y por sus tres discípulos, entró donde ella estaba tendida. La tomó de la mano y le dijo: «Niña, te digo: levántate».
Enseguida, la niña se puso de pie y comenzó a caminar. Tenía doce años, y la mujer había sufrido hemorragias durante esos mismos doce años. Todos los presentes quedaron atónitos.
Jesús les ordenó firmemente que no contaran lo sucedido. Luego les dijo que le dieran algo de comer a la niña.
Lo que aprendemos
- Jesús va más allá del toque de la mujer y señala su fe; la llama «hija» y la despide en paz.
- Cuando Jairo recibe la noticia que temía, Jesús lo llama a confiar en vez de dejarse vencer por el miedo.
- La interrupción no pone a la hija de Jairo fuera del alcance de Jesús. El cuidado que muestra por una persona que sufre no anula el que tiene por otra.
- Jesús muestra su autoridad sobre una enfermedad prolongada y sobre la muerte. Aun así, su cuidado sigue siendo personal y práctico: pronuncia palabras de paz, toma a la niña de la mano y se asegura de que le den de comer.
Contexto de la historia
Marcos entrelaza dos historias de mujeres y muestra cómo Jesús se detiene por una persona mientras se dirige a otra emergencia. La mujer enferma ha gastado recursos y ha sufrido durante años; tocar el manto la expone y la lleva a un diálogo público. Jairo, por su parte, enfrenta la noticia de la muerte de su hija y debe decidir si continúa confiando. Jesús llama hija a la mujer y toma de la mano a la niña, gestos que comunican dignidad y cercanía. El relato no convierte la fe en una técnica ni ofrece una explicación para todas las enfermedades; presenta dos encuentros concretos con Jesús.
Personas en la historia
- Jesús — Maestro que sana a la mujer y levanta a la hija de Jairo
- Jairo — Dirigente que ruega por su hija y enfrenta la noticia de su muerte
- La mujer enferma — Mujer que sufre hemorragias y toca el manto de Jesús
- La hija de Jairo — Niña que Jesús toma de la mano y levanta
Temas para observar
Fe en la vulnerabilidad
Jairo y la mujer se acercan a Jesús desde necesidades profundas y distintas.
Dignidad y cercanía
Jesús llama hija a una mujer marginada y toma la mano de una niña.
Esperanza ante la muerte
La palabra de Jesús enfrenta la noticia más dolorosa sin negar el temor.
Preguntas para reflexionar
- ¿Qué necesidad llevas a Jesús aunque te sientas sin recursos?
- ¿Cómo puedes devolver dignidad a alguien expuesto o marginado?
- ¿Qué haces cuando una respuesta parece llegar demasiado tarde?
- ¿Cómo puedes cuidar de manera concreta a una persona vulnerable?
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