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Jesús purifica el templo

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Jesús purifica el templo

Jesús entra en los patios del templo y expulsa a quienes compran y venden. Voltea las mesas de los cambistas y los asientos de los vendedores de palomas, recordando que la casa de Dios debe ser casa de oración. Allí se acercan personas ciegas y cojas, y Jesús las sana. Los líderes se indignan cuando los niños lo alaban, pero Jesús responde con las Escrituras antes de salir hacia Betania.

Referencias bíblicas: Mateo 21:12-17

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Haz de tu vida una casa de oración

La purificación del templo muestra a Jesús confrontando un uso injusto del espacio y acogiendo a quienes necesitan sanidad. Descarga Bible Note para continuar tu lectura bíblica.

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Contexto

El templo de Jerusalén ocupaba un lugar central en la adoración pública de Israel. La gente acudía allí para orar y honrar a Dios. Los jefes de los sacerdotes tenían la responsabilidad del culto en el templo, y los maestros de la Ley eran respetados por su enseñanza de las Escrituras. Por eso, lo que sucedía allí tenía una gran importancia espiritual.

Lo que estaba en juego era una pregunta fundamental: ¿qué tenía cabida en un lugar apartado para Dios? Lo que sucedería sacaría esa pregunta a la luz.


Historia

Cuando Jesús entró en el templo, había personas comprando y vendiendo en sus atrios. Echó fuera a todos los que participaban en ese comercio. Volcó las mesas de los cambistas y los puestos de quienes vendían palomas.

Jesús explicó entonces lo que había hecho recurriendo a las Escrituras:

«Mi casa será llamada casa de oración, pero ustedes la están convirtiendo en una cueva de ladrones».

Sus palabras dejaron al descubierto una profunda corrupción. Un lugar destinado a la oración se había convertido en lo que él llamó un refugio para ladrones.

Después, unas personas ciegas y otras que no podían caminar se acercaron a Jesús en el templo, y él las sanó. En el mismo lugar donde se había enfrentado a lo que estaba mal, quienes necesitaban ayuda se acercaron a él y recibieron misericordia.

Los jefes de los sacerdotes y los maestros de la Ley vieron las obras extraordinarias que Jesús realizaba. También oyeron a los niños que gritaban en el templo:

«¡Hosanna al Hijo de David!»

Los niños honraban abiertamente a Jesús con un título real ligado a la esperanza de Israel. Sin embargo, los líderes religiosos se indignaron. Le preguntaron a Jesús si oía lo que decían los niños.

Jesús respondió que sí. No hizo callar a los niños. En cambio, recordó a los líderes que las mismas Escrituras hablan de la alabanza que sale de labios de niños y bebés.

Después de este intercambio, Jesús los dejó. Salió de Jerusalén, fue a Betania y pasó allí la noche.


Lo que aprendemos

  • Jesús tomó muy en serio la adoración. Un lugar destinado a la oración no debe utilizarse para dar refugio a la corrupción.
  • Su autoridad se manifestó tanto al enfrentar el mal como al mostrar compasión: echó fuera aquello que deshonraba la casa de Dios y sanó a quienes acudieron a él necesitados.
  • Presenciar obras extraordinarias no garantiza una respuesta fiel. Los niños alabaron a Jesús, mientras que los líderes religiosos se indignaron.
  • Jesús afirmó que la alabanza de los niños es importante en los propósitos de Dios; ni la edad ni la posición de una persona determinan si su adoración es digna.

Contexto de la historia

Jesús entra en los patios del templo y expulsa a quienes compran y venden. Voltea las mesas de los cambistas y los asientos de los vendedores de palomas, recordando que la casa de Dios debe ser casa de oración. Allí se acercan personas ciegas y cojas, y Jesús las sana. Los líderes se indignan cuando los niños lo alaban, pero Jesús responde con las Escrituras antes de salir hacia Betania. Mateo coloca esta acción en los patios del templo y la enlaza con la denuncia de una casa que debe ser de oración. Jesús expulsa vendedores y cambistas, sana a personas ciegas y cojas, y recibe la alabanza de los niños. Los líderes se indignan, pero el pasaje no autoriza una condena general de todos los comerciantes, todos los adoradores o todo el pueblo judío. Su crítica profética debe conservar el lugar, el momento y los actores que Mateo nombra.

Personas en la historia

  • Jesús — Corrige el uso del templo y sana a quienes se acercan
  • Personas ciegas y cojas — Reciben sanidad en los patios del templo
  • Niños — Alaban a Jesús como Hijo de David
  • Líderes religiosos — Se indignan ante la alabanza y la acción de Jesús

Temas para observar

Casa de oración

Jesús reclama el propósito del templo y confronta el abuso que denuncia.

Sanidad y alabanza

Las personas heridas reciben atención mientras los niños alaban a Jesús.

Crítica sin prejuicio colectivo

La denuncia se dirige a la escena concreta y no a un pueblo entero.

Preguntas para reflexionar

  1. ¿Cómo debe una comunidad cuidar su espacio de oración?
  2. ¿Qué personas suelen quedar fuera de tu atención?
  3. ¿Cómo evitar convertir la crítica profética en rechazo colectivo?

Busca una fe que sana

Regresa a Mateo 21 para leer la crítica y la compasión en la misma escena.

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