Lee la historia
Contexto
Jerusalén también recibía el nombre de Sion y estaba estrechamente ligada al rey David y a la dinastía que lo sucedió. Cuando la gente hablaba de un «Hijo de David», expresaba la esperanza de la llegada de un rey. Cuando clamaba «¡Hosanna!», pedía salvación y, al mismo tiempo, expresaba alabanza.
Estas palabras nos permiten percibir que la bienvenida de la multitud era más que una celebración. Al acercarse Jesús a Jerusalén, su forma de entrar revelaría qué clase de rey era.
Historia
Jesús y sus discípulos se acercaban a Jerusalén. Cuando llegaron a Betfagué, junto al monte de los Olivos, Jesús envió a dos discípulos a la aldea que tenían delante.
Les dio instrucciones precisas. Allí encontrarían de inmediato una burra atada con su burrito. Debían desatar a los dos animales y llevárselos. Si alguien les preguntaba algo, bastaba con explicar que el Señor los necesitaba, y se los enviarían enseguida.
Los discípulos fueron e hicieron lo que Jesús les había mandado. Llevaron la burra y el burrito, extendieron sus mantos sobre los animales y sentaron a Jesús encima.
La elección de un burro cumplía el mensaje del profeta a Sion: su rey vendría a ella con mansedumbre, montado en un burro, en un burrito. La entrada de Jesús afirmaba su condición de rey, pero su manera de entrar correspondía a la profecía. Llegó como rey de Sion y lo hizo con mansedumbre.
Mientras avanzaba hacia Jerusalén, una multitud enorme llenó el camino. Algunos tendían sus mantos delante de él. Otros cortaban ramas de los árboles y las ponían a su paso. Unos iban delante de Jesús y otros lo seguían, rodeándolo de alabanzas.
«¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!»
El camino cobraba vida con las voces en alto, los mantos extendidos y las ramas recién cortadas. En medio de todo aquel entusiasmo expresado en público, Jesús siguió avanzando hacia Jerusalén montado en el sencillo animal que había elegido.
Cuando entró en la ciudad, toda Jerusalén se conmovió. La gente comenzó a preguntar: «¿Quién es este?».
Las multitudes respondían que era Jesús, el profeta de Nazaret de Galilea.
Lo que aprendemos
- Jesús entró en Jerusalén de manera intencional. Sus instrucciones y el animal que eligió para montar cumplieron la imagen que el profeta había dado del rey de Sion.
- La realeza de Jesús se caracteriza por la mansedumbre, incluso cuando está rodeado de fuertes alabanzas públicas y expectativas propias de un rey.
- La obediencia sencilla y directa de los discípulos ayudó a llevar adelante lo que Dios había prometido por medio del profeta.
- La pregunta de Jerusalén —«¿Quién es este?»— sigue siendo fundamental. El entusiasmo público por Jesús no sustituye comprender quién es.
Contexto de la historia
Cerca de Jerusalén, Jesús envía a dos discípulos por una burra y su cría. Ellos ponen sus mantos sobre los animales y Jesús entra en la ciudad mientras la multitud extiende mantos y ramas, clamando al Hijo de David. Mateo conecta la entrada humilde con la palabra profética sobre el rey que llega montado en un asno. Jerusalén se conmueve y pregunta quién es, mientras la gente lo identifica como profeta de Nazaret. Mateo relaciona la entrada con la imagen profética del rey que llega con mansedumbre. El texto menciona una burra y su cría, y cuenta que los discípulos ponen sus mantos sobre los animales; no obliga a imaginar a Jesús montando ambos al mismo tiempo. La multitud extiende mantos y ramas y grita alabanzas, mientras la ciudad pregunta quién es. La escena describe una recepción pública concreta sin atribuir a cada participante una motivación posterior.
Personas en la historia
- Jesús — Entra en Jerusalén como el rey humilde anunciado por la Escritura
- Dos discípulos — Traen la burra y su cría
- La multitud — Extiende mantos y ramas y aclama al Hijo de David
Temas para observar
Realeza humilde
Jesús entra como el rey anunciado que llega con mansedumbre.
Cumplimiento profético
Mateo conecta la escena con la palabra sobre la hija de Sion.
Respuesta pública
La multitud aclama y Jerusalén pregunta quién es este profeta.
Preguntas para reflexionar
- ¿Qué tipo de rey esperas que sea Jesús?
- ¿Cómo recibes una humildad que no busca imponerse?
- ¿Qué preguntas despierta en ti la reacción de Jerusalén?
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