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El testimonio y el martirio de Esteban

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El testimonio y el martirio de Esteban

Esteban, lleno de gracia y poder, enfrenta a quienes no pueden resistir la sabiduría y el Espíritu con que habla. Testigos falsos lo acusan ante el Consejo, y él repasa la historia de Israel, denunciando la resistencia al Espíritu y el rechazo del Justo. Esteban ve la gloria de Dios y al Hijo del Hombre, mientras lo apedrean fuera de la ciudad. Entrega su espíritu a Jesús y pide perdón para quienes lo matan.

Referencias bíblicas: Hechos 6:8-15 · Hechos 7:1-60

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Da testimonio con perdón

Esteban habla con valentía, ve al Hijo del Hombre y pide perdón mientras sufre una muerte violenta. Descarga Bible Note para continuar tu lectura bíblica.

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Contexto

A medida que se difundía el mensaje acerca de Jesús, Esteban llegó a ser conocido como un seguidor de Jesús lleno de fe y de poder espiritual. Su labor pública provocó la oposición de quienes cuestionaban sus enseñanzas.

El conflicto pronto dejó de ser solo un debate. Esteban fue acusado de deshonrar a Moisés, a Dios, a la ley y al lugar santo. Eran acusaciones graves que lo llevaron ante el Consejo. Allí, tanto sus acusadores como sus jueces escucharían un desafío directo sobre lo que realmente significaba escuchar a Dios.


Historia

Esteban realizaba grandes prodigios y señales entre la gente. Surgió oposición entre miembros de la Sinagoga de los Libertos, provenientes de Cirene y Alejandría, así como de Cilicia y Asia. Comenzaron a debatir con Esteban, pero no podían hacer frente a la sabiduría ni al Espíritu con que hablaba.

Entonces, algunos de sus opositores convencieron en secreto a unos hombres para que afirmaran que Esteban había blasfemado contra Moisés y contra Dios. Incitaron al pueblo, a los ancianos y a los maestros de la ley. Esteban fue apresado y llevado ante el Consejo.

Allí, testigos falsos lo acusaron de hablar continuamente contra el lugar santo y contra la ley. Afirmaron haberlo oído decir que Jesús de Nazaret destruiría aquel lugar y cambiaría las costumbres transmitidas por Moisés.

Todos los que estaban sentados en el Consejo miraron fijamente a Esteban. Su rostro parecía el de un ángel.

La respuesta de Esteban terminó con una reprensión directa. Les dijo a sus oyentes que eran tercos y que tenían el corazón y los oídos cerrados a Dios. «Ustedes siempre se resisten al Espíritu Santo», afirmó, tal como lo habían hecho sus antepasados. Sus antepasados habían perseguido a los profetas, entre ellos a quienes anunciaron de antemano la venida del Justo. Ahora Esteban acusó a sus oyentes de haber traicionado y matado a ese Justo. Aunque habían recibido la ley de Dios, entregada por medio de ángeles, no la habían obedecido.

Esteban había sido acusado de oponerse a la ley. Ahora acusaba a sus jueces de no cumplir la misma ley que afirmaban defender.

Al oír esto, se enfurecieron y rechinaron los dientes contra él. Esteban, que seguía lleno del Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo. En una visión, vio la gloria de Dios y a Jesús de pie a la derecha de Dios.

Entonces anunció: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».

Quienes lo escuchaban gritaron, se taparon los oídos y se lanzaron todos juntos contra él. Lo echaron fuera de la ciudad y lo apedrearon. Los testigos dejaron sus mantos a los pies de un joven llamado Saulo.

Mientras lo apedreaban, Esteban clamó: «Señor Jesús, recibe mi espíritu». Luego se arrodilló y gritó en voz alta: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado».

Después de decir esto, Esteban murió.


Lo que aprendemos

  • La sabiduría de Esteban procedía del Espíritu Santo. Aun así, sus opositores respondieron a la verdad que el Espíritu le daba con acusaciones falsas y rechazo.
  • Hablar de cosas sagradas no equivale a obedecer a Dios. Los acusadores de Esteban afirmaban defender la ley, pero rechazaron su desafío a escuchar lo que Dios estaba diciendo.
  • La visión de Esteban muestra a Jesús vivo, en un lugar de honor a la derecha de Dios. Esteban le confió su vida.
  • Incluso al enfrentarse a la violencia, Esteban pidió misericordia para quienes lo atacaban. En su testimonio final unió la valentía con el perdón.

Contexto de la historia

Esteban, lleno de gracia y poder, enfrenta a quienes no pueden resistir la sabiduría y el Espíritu con que habla. Testigos falsos lo acusan ante el Consejo, y él repasa la historia de Israel, denunciando la resistencia al Espíritu y el rechazo del Justo. Esteban ve la gloria de Dios y al Hijo del Hombre, mientras lo apedrean fuera de la ciudad. Entrega su espíritu a Jesús y pide perdón para quienes lo matan. Hechos presenta a Esteban como testigo ante un Consejo que escucha acusaciones y su largo discurso sobre la historia de Israel. La visión del Hijo del Hombre forma parte de su testimonio y no autoriza especular sobre detalles del cielo. El Consejo participa en la condena y presencia cómo lo apedrean fuera de la ciudad; el texto no necesita describirlo como una orden administrativa explícita. Esteban muere entregando su espíritu a Jesús y pidiendo perdón.

Personas en la historia

  • Esteban — Testifica ante el Consejo y muere orando
  • El Consejo — Participa en la condena y presencia la ejecución de Esteban
  • Saulo — Observa a los testigos y guarda sus ropas

Temas para observar

Testimonio valiente

Esteban repasa la historia de Israel y habla con sabiduría ante sus acusadores.

Visión del Justo

Su testimonio culmina al ver la gloria de Dios y al Hijo del Hombre.

Perdón frente a la violencia

Esteban entrega su espíritu a Jesús y pide que no se culpe a sus agresores.

Preguntas para reflexionar

  1. ¿Cómo sostienes la verdad cuando encuentras oposición?
  2. ¿Qué significa responder al daño sin desear venganza?
  3. ¿Cómo cuidas de no convertir el discurso de Esteban en culpa colectiva?

Responde sin venganza

Vuelve a Hechos 6–7 para aprender de un testimonio firme y compasivo.

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