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Felipe y el funcionario etíope

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Felipe y el funcionario etíope

Un ángel dirige a Felipe hacia el camino de Jerusalén a Gaza, donde encuentra a un funcionario etíope que lee al profeta Isaías después de adorar en Jerusalén. El Espíritu impulsa a Felipe a acercarse al carruaje. El funcionario pregunta de quién habla el pasaje sobre el sufrimiento, y Felipe comienza desde esa Escritura para anunciarle a Jesús. Al llegar a un lugar con agua, el hombre pide el bautismo y sigue su camino con alegría.

Referencias bíblicas: Hechos 8:26-40

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Felipe escucha la pregunta del funcionario etíope, comienza desde Isaías y anuncia a Jesús hasta llegar al bautismo. Descarga Bible Note para continuar tu lectura bíblica.

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Contexto

El libro de Hechos comienza en Jerusalén, pero las buenas noticias acerca de Jesús se extienden cada vez más lejos. No se difunden solamente mediante discursos ante multitudes. A veces, el Espíritu Santo guía a un mensajero hasta un viajero que tiene una pregunta importante.

Felipe es un seguidor de Jesús que anuncia las buenas noticias. El viajero con quien pronto se encontrará es un funcionario de la corte etíope, un eunuco encargado del tesoro de la reina. Ha hecho el largo viaje hasta Jerusalén para adorar y ahora regresa a su país. Mientras viaja, lee los escritos de Isaías, uno de los profetas de Israel. Puede leer el texto, pero necesita ayuda para entender a quién describe.


Historia

Un ángel del Señor le dio a Felipe una instrucción clara: debía levantarse e ir hacia el sur por el camino del desierto que iba de Jerusalén a Gaza. Felipe se levantó y partió.

Por ese camino, un viajero etíope regresaba a su país desde Jerusalén. Era eunuco y ocupaba un alto cargo al servicio de la reina de Etiopía. Tenía a su cargo todo el tesoro de la reina. Había ido a Jerusalén para adorar. Ahora viajaba sentado en su carro mientras leía los escritos del profeta Isaías.

El Espíritu le indicó a Felipe que se acercara y permaneciera junto al carro. Felipe corrió hasta ponerse a su lado y oyó que el funcionario leía. Entonces le preguntó: «¿Entiende lo que está leyendo?».

El funcionario respondió con sinceridad: «¿Cómo podría entenderlo si nadie me guía?». Luego invitó a Felipe a subir al carro y sentarse con él.

Las palabras que tenían ante sí describían a alguien llevado como una oveja al matadero. Como un cordero que guarda silencio ante quien lo trasquila, no abrió la boca. Fue humillado, se le negó la justicia y su vida fue arrancada de la tierra.

El funcionario le preguntó a Felipe a quién describía el profeta. ¿Hablaba Isaías de sí mismo o de otra persona?

Esa pregunta le dio a Felipe el punto de partida. A partir de ese mismo pasaje de las Escrituras que el funcionario venía leyendo, le anunció las buenas noticias acerca de Jesús.

Mientras continuaban por el camino, llegaron a un lugar donde había agua. El funcionario dijo: «Mire, aquí hay agua. ¿Qué impide que me bauticen?». Mandó detener el carro. Felipe y el funcionario bajaron al agua, y Felipe lo bautizó.

Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor se llevó de repente a Felipe. El funcionario no volvió a verlo, pero siguió su camino lleno de alegría.

Felipe apareció en Azoto. Desde allí fue de pueblo en pueblo, predicando las buenas noticias hasta que llegó a Cesarea.


Lo que aprendemos

  • Dios guía a Felipe hasta un viajero en particular, en un camino tranquilo. Así muestra que la difusión de las buenas noticias incluye encuentros personales además de la predicación pública.
  • Felipe responde sin demora tanto al mandato del ángel como a la guía del Espíritu. Su obediencia lo lleva al lugar donde puede ayudar.
  • El funcionario pide ayuda para entender, en vez de ocultar su confusión. Las preguntas sinceras pueden abrir el camino hacia la comprensión.
  • Felipe comienza con el pasaje que el funcionario ya estaba leyendo y conduce la conversación hacia Jesús.
  • El funcionario recibe el bautismo y sigue su camino con alegría, mientras Felipe continúa predicando de ciudad en ciudad. Las buenas noticias transforman el viaje de una persona y luego siguen avanzando.

Contexto de la historia

Un ángel dirige a Felipe hacia el camino de Jerusalén a Gaza, donde encuentra a un funcionario etíope que lee al profeta Isaías después de adorar en Jerusalén. El Espíritu impulsa a Felipe a acercarse al carruaje. El funcionario pregunta de quién habla el pasaje sobre el sufrimiento, y Felipe comienza desde esa Escritura para anunciarle a Jesús. Al llegar a un lugar con agua, el hombre pide el bautismo y sigue su camino con alegría. La escena comienza con una dirección angelical y continúa con Felipe corriendo junto al carruaje. El funcionario etíope aparece identificado por su cargo y condición, no por un nombre personal. Su pregunta sobre Isaías permite a Felipe empezar desde esa Escritura y anunciar a Jesús. El bautismo ocurre cuando encuentran agua y la alegría del viajero marca el cierre. El relato no exige resolver aquí todas las discusiones interpretativas sobre el pasaje de Isaías.

Personas en la historia

  • Felipe — Explica las Escrituras y anuncia a Jesús
  • El funcionario etíope — Lee a Isaías, pide comprensión y recibe el bautismo
  • El Espíritu — Guía a Felipe hacia el camino y después lo traslada

Temas para observar

Lectura acompañada

Felipe comienza desde Isaías para responder la pregunta del funcionario.

Buena noticia de Jesús

La explicación de la Escritura desemboca en el anuncio de Jesús.

Alegría y bautismo

El funcionario pide el bautismo y continúa su camino con alegría.

Preguntas para reflexionar

  1. ¿Cómo acompañas a alguien que busca entender la Escritura?
  2. ¿Qué preguntas abren una conversación sobre Jesús?
  3. ¿Cómo celebras una fe que emprende su propio camino?

Lee y conversa

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