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Contexto
Se acercaba la Pascua, la fiesta judía que recordaba cómo Dios había liberado a Israel de Egipto. Los discípulos reconocían a Jesús como Maestro y Señor, pero aún no comprendían lo que estaba por suceder. Jesús sabía que había llegado el momento de dejar este mundo y volver al Padre. También sabía que, entre quienes estaban reunidos con él, se estaba gestando una traición.
Viajar por caminos polvorientos hacía que lavarse los pies fuera una necesidad habitual, pero lavar los pies de otros era una forma muy humilde de servir. Eso ayuda a entender la gran sorpresa de Pedro cuando el propio Jesús tomó la toalla.
Historia
Jesús amaba a los suyos y los amó hasta el fin. Sin embargo, en esa misma mesa la traición ya estaba presente. El diablo había impulsado a Judas Iscariote, hijo de Simón, a traicionar a Jesús.
Jesús sabía que el Padre lo había puesto todo en sus manos. Sabía que venía de Dios y que regresaba a Dios. Con la certeza de todo esto, se levantó de la mesa, se quitó el manto, se ató una toalla a la cintura y vertió agua en un recipiente.
Entonces comenzó a lavarles los pies a sus discípulos y a secárselos con la toalla.
Cuando llegó a Simón Pedro, este le preguntó sin poder creerlo: —Señor, ¿tú vas a lavarme los pies?
Jesús le dijo que en ese momento no entendía lo que estaba ocurriendo, pero que más adelante lo comprendería. Pedro se resistió con mayor firmeza: —Jamás me lavarás los pies.
—Si no te lavo, no tendrás parte conmigo —respondió Jesús.
La reacción de Pedro cambió de inmediato. Si era así, quería que Jesús le lavara no solo los pies, sino también las manos y la cabeza.
Jesús explicó que quien ya se había bañado solo necesitaba que le lavaran los pies y que, por lo demás, estaba limpio. Luego añadió que sus discípulos estaban limpios, aunque no todos. Dijo esto porque ya sabía quién lo traicionaría.
Después de lavarles los pies, Jesús volvió a ponerse el manto y regresó a su lugar. Entonces les preguntó si comprendían lo que había hecho.
Ellos lo llamaban Maestro y Señor, y Jesús dijo que tenían razón al llamarlo así. Servirlos con humildad no cambiaba quién era. Puesto que él, su Señor y Maestro, les había lavado los pies, ellos también debían lavarse los pies unos a otros. Les había dado un ejemplo para que lo siguieran.
Un siervo no está por encima de su amo, les recordó Jesús, ni un mensajero está por encima de quien lo envió. No bastaba con saber en qué consiste servir con humildad.
«Si saben estas cosas, serán dichosos si las ponen en práctica».
Lo que aprendemos
- La humildad de Jesús nacía de tener la certeza de quién era, de dónde venía y adónde iba.
- La protesta de Pedro muestra que la humildad también implica recibir lo que Jesús da, no solo intentar demostrar nuestra devoción.
- Jesús actuó con amor aun cuando sabía perfectamente que la traición estaba presente; su servicio no fue ingenuo ni accidental.
- Llamar a Jesús Maestro y Señor debe influir en la manera en que sus seguidores se tratan unos a otros. Su ejemplo debe ponerse en práctica, no solo admirarse.
Contexto de la historia
Durante la cena antes de la Pascua, Jesús se levanta, toma una toalla y lava los pies de sus discípulos. Pedro primero se resiste, pero cambia de actitud cuando Jesús le explica que necesita recibir ese servicio. Jesús vuelve a la mesa y enseña que, como Señor y Maestro, les ha dado un ejemplo. La escena une humildad, conocimiento del inminente sufrimiento y una forma concreta de servirse unos a otros. Juan coloca el lavado de pies durante la cena, cuando Jesús sabe que ha llegado su hora y que uno de los discípulos lo traicionará. La conversación con Pedro combina una acción física, una afirmación sobre estar limpio y un ejemplo de servicio. No es simplemente una instrucción de higiene ni una explicación técnica de un rito. El gesto del Señor y Maestro orienta la relación entre los discípulos hacia una humildad que se practica, se recibe y se comparte.
Personas en la historia
- Jesús — Lava los pies y ofrece un ejemplo de servicio
- Pedro — Primero se resiste y luego pide recibir el gesto
- Los discípulos — Aprenden de su Señor a servirse unos a otros
Temas para observar
Servicio humilde
El Señor y Maestro realiza una tarea humilde y la convierte en ejemplo.
Recibir para participar
La conversación con Pedro muestra que también hay que aceptar el servicio de Jesús.
Amor hasta el final
La escena ocurre cuando Jesús sabe que su hora ha llegado y aun así sirve.
Preguntas para reflexionar
- ¿Qué servicio humilde evitas?
- ¿Cómo recibes ayuda sin orgullo?
- ¿Qué ejemplo de Jesús puedes imitar esta semana?
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