Lee la historia
Contexto
La Pascua era una de las celebraciones que definían la identidad de Israel. Cada año, el pueblo de Dios recordaba cómo él había rescatado a sus antepasados de la esclavitud en Egipto. Aquella comida mantenía viva la memoria de esa liberación y la esperanza de que Dios seguiría siendo fiel a sus promesas.
Entre los seguidores de Jesús, doce tenían una función especial como apóstoles. Habían viajado con él y recibido sus enseñanzas. Ahora compartirían la Pascua en un momento decisivo. Jesús sabía que su sufrimiento era inminente, y aquella sería su última comida con los Doce antes de que comenzara.
Historia
Llegó el día de los Panes sin levadura, cuando debía sacrificarse el cordero de la Pascua. Jesús envió a Pedro y a Juan a preparar la comida.
Ellos le preguntaron dónde quería que hicieran los preparativos. Jesús les dio instrucciones precisas. Al entrar en la ciudad, se encontrarían con un hombre que llevaba un cántaro de agua. Debían seguirlo hasta la casa donde entrara. Luego tenían que pedirle al dueño que les mostrara la sala para huéspedes donde su Maestro pudiera comer la Pascua con sus discípulos.
El dueño les mostraría una sala amplia, amueblada y en la planta alta. Allí debían prepararlo todo.
Pedro y Juan fueron, y encontraron cada detalle tal como Jesús les había dicho. Entonces dejaron lista la sala para la comida de la Pascua.
Cuando llegó la hora, Jesús ocupó su lugar a la mesa con los doce apóstoles. Les dijo cuánto había deseado comer aquella Pascua con ellos antes de sufrir. Añadió que no volvería a comerla hasta que se cumpliera en el reino de Dios.
Jesús tomó una copa y dio gracias. Les dijo a los apóstoles que la compartieran entre ellos, y añadió que no volvería a beber del fruto de la vid hasta que llegara el reino de Dios. Aun cuando el sufrimiento se acercaba, Jesús hablaba del reino y del cumplimiento que todavía estaba por venir.
Luego tomó pan. Después de dar gracias, lo partió y se lo dio.
«Este es mi cuerpo, entregado por ustedes. Hagan esto en memoria de mí».
Después de la cena, Jesús volvió a tomar la copa. Dijo que esa copa era el nuevo pacto en su sangre, derramada por ellos. El pan señalaba su cuerpo entregado por ellos, y la copa, su sangre. Desde ese momento, la comida llevaba consigo el mandato del propio Jesús: debían recordarlo.
Pero en esa misma mesa, Jesús anunció que allí estaba quien lo traicionaría. La mano del traidor estaba junto a la suya sobre la mesa.
Jesús dijo que el Hijo del hombre seguiría el camino determinado para él, pero declaró: «¡Ay de quien lo traiciona!». Lo que estaba por ocurrir no quedaba fuera del propósito de Dios; aun así, el traidor seguía siendo responsable de lo que haría.
Los apóstoles comenzaron a preguntarse unos a otros cuál de ellos podría estar a punto de hacer algo así.
Lo que aprendemos
- Jesús avanzó hacia su sufrimiento sabiendo lo que le esperaba. Habló de que entregaría su cuerpo por sus seguidores y derramaría su sangre por ellos.
- El pan y la copa dirigen la atención a la entrega de Jesús y a su mandato de recordarlo, sin separar su muerte de la fidelidad de Dios a su pacto.
- Las palabras de Jesús sobre el reino sitúan la comida dentro de una esperanza más amplia. El sufrimiento se acercaba, pero el cumplimiento en el reino de Dios todavía estaba por venir.
- El propósito determinado por Dios no elimina la responsabilidad humana. El camino de Jesús estaba establecido, pero la traición aun así implicaba culpa, y Jesús declaró: «¡Ay de quien lo traiciona!».
- La advertencia se refería a alguien sentado a la mesa, lo que llevó a los apóstoles a considerar la posibilidad de una traición dentro de su propio círculo.
Contexto de la historia
En el día de los panes sin levadura, Jesús envía a Pedro y Juan a preparar la Pascua. Durante la cena les dice que deseaba compartirla antes de sufrir. Toma una copa y parte el pan para que lo recuerden, relacionando la copa con el nuevo pacto en su sangre entregada por ellos. También anuncia que el traidor está presente, y los apóstoles comienzan a preguntarse quién puede ser. Lucas conserva en esta escena la preparación de la Pascua, la habitación indicada por Jesús y la mesa con los doce apóstoles. El pasaje habla del pan, la copa, el recuerdo de la entrega y el nuevo pacto, pero aquí no nombra al traidor. Conviene no usar este recorte para resolver debates posteriores de calendario o sacramentos. La tensión de la mesa permanece abierta cuando los apóstoles preguntan quién puede ser el que lo entregue.
Personas en la historia
- Jesús — Comparte el pan y la copa antes de sufrir
- Pedro y Juan — Preparan la Pascua por encargo de Jesús
- Los doce apóstoles — Escuchan que el traidor está presente
Temas para observar
Memoria agradecida
El pan y la copa orientan a los discípulos a recordar la entrega de Jesús.
Nuevo pacto
La copa interpreta su sangre derramada por ellos como señal del nuevo pacto.
Comunidad bajo tensión
La noticia del traidor introduce preguntas y desconcierto en la mesa.
Preguntas para reflexionar
- ¿Qué significa recordar la entrega de Jesús?
- ¿Cómo sostienes la memoria sin perder de vista a las personas?
- ¿Qué preguntas te despierta el anuncio del traidor?
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