Lee la historia
Contexto
La escena de Getsemaní ocurre justo antes del arresto de Jesús. Aquí es importante recordar quién es Judas: uno de los doce. No es un enemigo ajeno al grupo, sino uno de los propios seguidores de Jesús. Por eso, lo que hace a continuación constituye una traición, no una simple oposición.
Cuando Jesús habla de «la hora» y «la copa», ambas expresiones se refieren al sufrimiento que tiene por delante. Con ellas nombra la carga que está a punto de llevar ante su Padre en oración.
Historia
Cuando Jesús y sus discípulos llegaron a Getsemaní, dijo a la mayoría que se sentaran mientras él iba a orar. Llevó consigo un poco más lejos a Pedro, Santiago y Juan. Entonces comenzó a sentir una profunda angustia y un gran desasosiego.
—Mi alma está abrumada por una tristeza tan profunda que siento morir —les dijo. Luego les pidió que se quedaran allí y se mantuvieran atentos.
Después de avanzar un poco, Jesús se postró en el suelo y oró para que, si era posible, no tuviera que pasar por la hora que se acercaba. Reconoció que todo era posible para su Padre y le pidió que apartara de él la copa. Sin embargo, al terminar su oración se sometió a la voluntad de su Padre:
«No lo que yo quiero, sino lo que quieres tú».
Jesús volvió adonde estaban los tres discípulos y los encontró dormidos. Al dirigirse a Pedro, lo llamó Simón y le preguntó si no había podido mantenerse despierto ni siquiera una hora. Luego les advirtió que se mantuvieran atentos y oraran para no caer en tentación. Podían tener buena disposición, pero su debilidad humana era real.
Jesús se alejó otra vez e hizo la misma oración. Cuando regresó, encontró de nuevo dormidos a los discípulos porque se les cerraban los ojos de sueño. No sabían qué decirle.
Al volver por tercera vez, Jesús dio por terminada la espera. La hora había llegado. El Hijo del hombre estaba siendo traicionado y entregado en manos de pecadores. Les dijo a los discípulos que se levantaran, pues quien iba a traicionarlo ya se acercaba.
Mientras Jesús todavía hablaba, llegó Judas. Con él venía una gran multitud que llevaba espadas y palos, enviada por los jefes de los sacerdotes, los maestros de la Ley y los líderes religiosos.
Judas había acordado con ellos una señal. Aquel a quien besara sería Jesús, y debían arrestarlo y llevárselo. Judas se dirigió directamente a Jesús, lo saludó diciéndole «Maestro» y lo besó.
La multitud sujetó a Jesús y lo arrestó.
Uno de los que estaban allí sacó una espada e hirió al siervo del sumo sacerdote, cortándole una oreja. Jesús cuestionó entonces la forma en que la multitud había ido a arrestarlo. ¿Por qué habían venido con espadas y palos, como si se tratara de un bandido? Día tras día había estado entre ellos, enseñando abiertamente en el templo, y no lo habían arrestado allí. Aun así, Jesús afirmó que las Escrituras tenían que cumplirse.
Entonces todos sus discípulos lo abandonaron y huyeron.
Cierto joven seguía a Jesús envuelto solamente en una tela de lino. Cuando aquellos hombres lo sujetaron, dejó atrás la tela y huyó desnudo.
Lo que aprendemos
- Jesús muestra que es posible expresar con sinceridad ante Dios una angustia profunda por medio de la oración.
- Confiar no significa negar el sufrimiento. Jesús pide que la copa se aparte de él, pero se somete a la voluntad de su Padre.
- Los discípulos dormidos muestran por qué es importante mantenerse atentos y orar: las intenciones sinceras no eliminan la debilidad humana.
- Jesús cuestiona la forma en que lo arrestan, pero reconoce que estos hechos ocurren dentro del propósito revelado en las Escrituras.
- La traición de Judas y la huida de los discípulos muestran con qué rapidez puede fallar la lealtad humana bajo presión.
Contexto de la historia
En Getsemaní, Jesús lleva consigo a Pedro, Santiago y Juan y ora con profunda angustia. Pide que pase la hora si es posible, pero se somete a la voluntad del Padre. Tres veces encuentra dormidos a sus discípulos y les pide velar y orar. Judas llega con una multitud armada, lo identifica con un beso y Jesús es arrestado. Los discípulos huyen, mientras el relato mantiene juntas la aflicción y la obediencia de Jesús. Marcos retrata Getsemaní como una noche de angustia, oración y vigilancia. Jesús no niega su deseo de que pase la hora, pero tampoco abandona la voluntad del Padre. Los discípulos duermen, Judas llega con una multitud enviada por las autoridades y todos terminan huyendo. Marcos no identifica al hombre que hiere al siervo ni al joven que escapa con el lienzo. Es mejor conservar esos silencios que importar nombres desde otros relatos.
Personas en la historia
- Jesús — Ora con angustia y se somete a la voluntad del Padre
- Pedro, Santiago y Juan — Acompañan a Jesús y se quedan dormidos
- Judas — Llega con una multitud y señala a Jesús con un beso
Temas para observar
Oración en la angustia
Jesús expresa su profundo dolor sin abandonar la voluntad del Padre.
Vigilancia
La invitación a velar y orar contrasta con el sueño de los discípulos.
Arresto y abandono
La llegada de Judas y la huida de todos muestran la gravedad de la hora.
Preguntas para reflexionar
- ¿Cómo oras cuando el sufrimiento no desaparece?
- ¿Qué significa velar y orar en una noche difícil?
- ¿Cómo mantienes la obediencia sin negar tu angustia?
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