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Contexto
Israel ya tenía un rey, Saúl, pero su reinado había quedado bajo el juicio de Dios. Dios lo había rechazado como rey, y Samuel lamentaba lo sucedido. Sin embargo, el propósito de Dios para el reino de Israel no había terminado.
En Israel, ungir a alguien con aceite era una manera de apartarlo bajo la autoridad de Dios. Este acto no pondría de inmediato a un nuevo gobernante en el trono. Más bien, mientras Saúl aún reinaba, Dios revelaría a quién había elegido entre los miembros de la familia de Isaí, en Belén. Samuel debía ir adonde Dios lo enviara y ungir solo a la persona que Dios señalara.
Historia
Dios le habló con claridad a Samuel: «¿Hasta cuándo vas a lamentarte por Saúl?». Había llegado el momento de que Samuel siguiera adelante con lo que Dios estaba haciendo. Debía llenar de aceite un cuerno e ir a ver a Isaí en Belén, porque Dios había elegido a uno de sus hijos para que fuera rey.
Samuel comprendió el peligro. «¿Cómo puedo ir?», preguntó. Si Saúl llegaba a enterarse, podía matarlo.
Dios le indicó que llevara una ternera y dijera que había ido a ofrecer un sacrificio al Señor. También debía invitar a Isaí al sacrificio. Cuando estuviera allí, Dios le mostraría qué hacer y le señalaría al hijo que debía ungir.
Samuel obedeció y fue a Belén. Su llegada alarmó a los ancianos del pueblo. Ellos se acercaron temblando y le preguntaron si venía en paz.
Samuel les aseguró que sí. Explicó que había ido a ofrecer un sacrificio al Señor y les pidió que se prepararan y lo acompañaran. También se ocupó de que Isaí y sus hijos estuvieran preparados para el sacrificio, y los invitó a participar.
Cuando llegaron los hijos de Isaí, Samuel vio a Eliab. Su apariencia lo impresionó de inmediato, y pensó: «Sin duda, este es el ungido del Señor».
Pero Dios lo corrigió. Samuel no debía juzgar a Eliab por su apariencia ni por su estatura. Dios no había elegido a Eliab.
«La gente mira las apariencias, pero el Señor mira el corazón».
Entonces Isaí llamó a Abinadab e hizo que pasara ante Samuel. Pero Samuel dijo que Dios no lo había elegido. Después pasó Sama, con el mismo resultado. Uno tras otro, siete de los hijos de Isaí pasaron ante Samuel. En ninguno de ellos recibió Samuel la confirmación que esperaba.
Por fin, Samuel se volvió hacia Isaí y le preguntó: «¿Estos son todos tus hijos?».
Isaí explicó que el menor todavía estaba fuera, cuidando las ovejas.
Samuel le dijo que mandara buscar al muchacho. No se sentarían hasta que llegara. Así que Isaí mandó buscar a su hijo menor y lo hizo entrar. Era un joven de aspecto saludable, con ojos hermosos y buena presencia. Su nombre era David.
Samuel ya había aprendido que no podía tomar esta decisión basándose en lo que veía. Antes de que actuara, Dios le dijo: «Levántate y úngelo; es él».
Samuel tomó el cuerno de aceite y ungió a David en presencia de sus hermanos. Desde aquel día, el Espíritu del Señor vino sobre David con poder. Luego Samuel se levantó y regresó a Ramá.
Lo que aprendemos
- El propósito de Dios para Israel siguió adelante aun después de que Saúl fuera rechazado, y Dios dirigió a Samuel hacia el rey que había elegido.
- Samuel habló con franqueza del peligro que enfrentaba y luego obedeció, siguiendo con cuidado las instrucciones de Dios.
- Solo Dios podía ver el corazón y señalar quién sería el rey; la tarea de Samuel era escuchar, en lugar de confiar en lo primero que le parecía impresionante.
- David seguía cuidando las ovejas mientras presentaban a sus hermanos, pero estar ausente no hizo que Dios lo pasara por alto.
- El Espíritu del Señor vino sobre David cuando fue ungido, lo que mostraba que su llamado comenzó con la elección y el poder de Dios.
Contexto de la historia
Saúl sigue ocupando el trono, aunque Dios ya lo ha rechazado como rey y Samuel lamenta su fracaso. La unción con aceite aparta a una persona bajo la autoridad de Dios, pero en este caso no produce un cambio inmediato de gobierno. Dios envía a Samuel a la casa de Isaí en Belén, y el profeta teme que Saúl descubra la misión. Cuando llegan los hijos mayores, Samuel se impresiona por su apariencia y estatura; Dios le corrige la mirada y afirma que él ve el corazón. David, el menor, no está en la ceremonia porque cuida las ovejas. Solo cuando lo llaman puede presentarse. Samuel lo unge y el Espíritu del Señor viene sobre él, mientras Saúl todavía reina. El relato habla de elección y comienzo de un llamado, no de una coronación inmediata ni de la reacción posterior de los hermanos.
Personas en la historia
- Dios — Quien dirige a Samuel más allá de la apariencia y elige al futuro rey
- Samuel — Profeta que obedece una misión peligrosa y unge a David
- Isaí — Padre de Belén que presenta a sus hijos ante Samuel
- David — Hijo menor y pastor elegido y ungido mientras Saúl aún reina
- Saúl — Rey vigente cuyo rechazo forma el trasfondo de la nueva elección
Temas para observar
Elección de Dios
Dios dirige la mirada de Samuel hacia la persona que él ha señalado.
Corazón y apariencia
La apariencia inicial no determina por sí sola el criterio de Dios.
Llamado en lo oculto
David es visto mientras cumple una tarea sencilla lejos del centro de atención.
Espíritu y espera
La unción inicia un llamado, pero David todavía debe esperar mientras Saúl reina.
Preguntas para reflexionar
- ¿Qué impresiones externas pueden estar guiando demasiado tus decisiones?
- ¿Cómo puedes permanecer fiel en una tarea que otros no ven?
- ¿Qué significa comenzar un llamado sin recibir inmediatamente una posición pública?
- ¿Cómo te ayuda la espera a formar el carácter para una responsabilidad futura?
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