Lee la historia
Contexto
Génesis comienza presentando a Dios como quien crea y da la vida. Los seres humanos llevan en sí la imagen de Dios y deben responder ante él. Sin embargo, ya en la generación de Noé, la maldad se había extendido mucho más allá de un acto aislado. El futuro de la vida en la tierra estaba sujeto al juicio de Dios.
Noé vivía en aquel mundo antiguo con su esposa y sus tres hijos: Sem, Cam y Jafet. Cada uno de sus hijos también tenía esposa. La historia de Noé presenta una palabra bíblica importante: un pacto es un compromiso solemne que Dios establece. En este relato, el juicio, la preservación y el pacto se unen en un momento decisivo para toda la tierra.
Historia
Dios vio que la maldad humana había aumentado mucho. El mal llenaba los pensamientos de la gente, y la tierra misma estaba corrompida y llena de violencia. Lo que Dios vio le causó un profundo dolor. Declaró que juzgaría la tierra y pondría fin a la violencia que se había apoderado de ella.
Pero Noé contaba con el favor de Dios. Era un hombre justo entre la gente de su tiempo y caminaba con Dios. Dios le dijo lo que estaba a punto de hacer: enviaría un diluvio sobre la tierra, y todo ser que viviera en tierra firme y tuviera aliento de vida moriría.
Dios ordenó a Noé que construyera una gran arca de madera. Debía tener compartimentos, tres niveles, una puerta en uno de sus costados y una abertura cerca del techo. Noé debía sellarla por dentro y por fuera con brea. Dios prometió establecer su pacto con Noé y le dijo que entrara en el arca junto con su esposa, sus hijos y sus nueras. También entrarían animales de cada especie, machos y hembras. Noé debía reunir alimento suficiente para su familia y para todos los animales.
Noé hizo todo lo que Dios le ordenó.
Cuando llegó el momento señalado, Dios llamó a Noé y a toda su familia para que entraran en el arca. Los animales puros y las aves entraron en mayor número, mientras los demás llegaron de dos en dos, un macho y una hembra. Una vez que la familia de Noé y los animales estuvieron a salvo dentro del arca, Dios la cerró tras ellos.
Entonces las aguas brotaron con fuerza de las grandes profundidades, y llovió durante cuarenta días y cuarenta noches. A medida que crecían, las aguas levantaron el arca del suelo y la llevaron flotando. Siguieron subiendo hasta cubrir incluso las montañas. Todos los seres humanos y todas las criaturas terrestres que respiraban y estaban fuera del arca murieron. Solo quedaron con vida Noé, su familia y los seres vivos que estaban con ellos. Las aguas cubrieron la tierra durante ciento cincuenta días.
Entonces Dios se acordó de Noé y de todos los seres vivos que estaban en el arca. Hizo soplar un viento sobre la tierra. La lluvia cesó, se cerraron las fuentes de las profundidades y las aguas comenzaron a retirarse. Con el tiempo, el arca se detuvo sobre las montañas de Ararat. Mientras las aguas seguían bajando, aparecieron las cimas de las montañas.
Noé abrió la ventana del arca y soltó un cuervo, que voló de un lado a otro. Luego soltó una paloma para saber si el suelo ya estaba seco. La paloma no encontró dónde posarse, así que regresó. Noé extendió la mano, la tomó y la llevó de nuevo al interior del arca. Siete días después, volvió a soltarla. Al atardecer, regresó con una hoja de olivo recién arrancada en el pico. Entonces Noé supo que las aguas habían bajado. Después de otros siete días, soltó a la paloma una vez más, y esta vez no regresó.
Finalmente, Noé retiró la cubierta del arca y vio que el suelo estaba seco. Aun así, esperó hasta que Dios le dijo que saliera. Entonces Noé salió con su esposa, sus hijos y sus nueras. También salieron del arca todos los animales, todas las aves y todos los seres que se arrastraban, cada uno según su especie, para dispersarse por la tierra y multiplicarse.
Lo primero que se registra que hizo Noé fuera del arca fue construir un altar a Dios. Ofreció sacrificios de animales puros y aves puras, y su ofrenda agradó al Señor. Dios declaró que nunca más acabaría de esa manera con todos los seres vivos, aunque el corazón humano seguía inclinado hacia el mal. Mientras la tierra existiera, seguiría habiendo siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche.
Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo que se multiplicaran y llenaran la tierra. A partir de entonces, los animales temerían a los seres humanos, y Dios se los dio como alimento, tal como les había dado las plantas. Pero no debían comer carne con sangre, pues la sangre es vida. Cada vez que se quitara una vida humana, Dios pediría cuentas, sin importar si la había quitado un animal u otra persona, porque todo ser humano ha sido creado a imagen de Dios.
Entonces Dios estableció su pacto con Noé, con sus hijos y sus descendientes, y con todos los seres vivos que habían salido del arca. Las aguas nunca más se convertirían en un diluvio que destruyera toda la vida en la tierra.
Dios puso el arcoíris en las nubes como señal de este pacto. Cada vez que se formaran nubes y apareciera el arcoíris, serviría como testimonio de la promesa duradera de Dios para todos los seres vivos de la tierra.
Lo que aprendemos
- Dios no es indiferente ante la corrupción y la violencia. La maldad humana le causa dolor, y su juicio es algo serio.
- Noé recibió el favor de Dios y respondió con una obediencia constante: siguió sus instrucciones antes del diluvio y esperó a que Dios le dijera que saliera del arca.
- El cuidado de Dios para preservar la vida no se limitó a la familia de Noé, sino que también alcanzó a los seres vivos que estaban con ellos. Su pacto incluyó a todo ser vivo.
- La vida humana tiene una dignidad única porque cada persona lleva en sí la imagen de Dios. Por eso, Dios exige que se proteja la vida humana.
- El arcoíris señala una promesa basada en la fidelidad de Dios, no en la idea de que la maldad humana hubiera desaparecido.
Contexto de la historia
El relato de Noé aparece cuando la violencia ya no es un episodio aislado, sino una condición extendida por la tierra. Dios ve la corrupción y anuncia juicio, pero encuentra favor en Noé, un hombre que camina con él. La preservación se organiza con instrucciones precisas: un arca compartimentada, la familia de Noé, animales y alimento. El texto incluye lluvia, muerte y una larga espera; por eso no debe reducirse a una escena infantil de animales entrando en un barco. Cuando las aguas bajan, Noé no decide por su cuenta: espera la palabra de Dios para salir. Su primer acto registrado es levantar un altar. Entonces Dios promete no volver a destruir toda vida mediante un diluvio y extiende el pacto a cada ser vivo, con el arcoíris como señal.
Personas en la historia
- Dios — Juez de la violencia, preservador de la vida y dador del pacto
- Noé — Hombre que construye el arca, espera la instrucción de Dios y adora al salir
- La familia de Noé — Esposa, hijos y nueras preservados con Noé dentro del arca
- Los seres vivos — Animales y aves incluidos en la preservación y en el pacto
Temas para observar
Juicio sobre la violencia
Dios no trata la corrupción y la violencia como asuntos indiferentes.
Obediencia y preservación
Noé sigue las instrucciones de Dios y espera su señal para continuar.
Pacto y promesa
El arcoíris recuerda una promesa de Dios para toda la vida en la tierra.
Preguntas para reflexionar
- ¿Qué te enseña la espera de Noé sobre obedecer antes de ver el resultado?
- ¿Cómo puedes tomar en serio la violencia sin perder de vista la esperanza?
- ¿Qué responsabilidad tienes hacia las personas y los seres vivos que dependen de ti?
- ¿Qué promesa te ayuda a recordar el arcoíris en este relato?
Historias relacionadas
Haz espacio para la esperanza
El pacto del arcoíris une juicio, preservación y promesa. Cuando quieras seguir leyendo y reflexionando, puedes conocer Bible Note.




