Lee la historia
Contexto
Después de vivir durante generaciones en Egipto, los israelitas se habían convertido en un pueblo muy numeroso. Sin embargo, el faraón, rey de Egipto, todavía se negaba a dejarlos salir. Moisés y Aarón se habían presentado ante él como mensajeros de Dios y habían realizado maravillas, pero el faraón no quiso escucharlos.
Israel estaba a punto de vivir una noche decisiva. Dios iba a establecer una clara distinción entre Egipto e Israel y convertiría aquella noche en un acto permanente de adoración y conmemoración. El pueblo debía seguir sus instrucciones antes de ver lo que él haría.
Historia
Dios le dijo a Moisés que una plaga más vendría sobre el faraón y Egipto. Después de eso, el faraón dejaría salir a Israel y expulsaría al pueblo por completo. Como preparación, los hombres y las mujeres israelitas debían pedirles objetos de plata y de oro a sus vecinos egipcios. El Señor hizo que los egipcios vieran con buenos ojos a los israelitas. Además, Moisés era muy respetado por los funcionarios del faraón y por el pueblo de Egipto.
Moisés advirtió al faraón que, hacia la medianoche, el Señor pasaría por Egipto. Moriría todo primogénito, desde el heredero del faraón hasta el primogénito de una sirvienta que trabajaba en un molino de mano, junto con las primeras crías del ganado. Un gran clamor se levantaría por toda la tierra. Entre los israelitas, en cambio, ni siquiera un perro le ladraría a persona o animal alguno. El Señor establecería una clara distinción entre Egipto e Israel.
Moisés dijo que los funcionarios del faraón acudirían para rogarles a él y a todos los israelitas que se marcharan. Luego salió de la presencia del faraón lleno de ira. El faraón seguía sin escuchar. Aunque Moisés y Aarón habían realizado las maravillas de Dios ante él, el Señor endureció el corazón del faraón, y este se negó a dejar salir a Israel.
Entonces el Señor dio instrucciones a Moisés y Aarón para cada hogar israelita. Ese mes se convertiría en el primer mes del año y marcaría un nuevo comienzo. Cada familia debía escoger un cordero o un cabrito macho, de un año y sin defecto.
En la tarde señalada, las familias debían sacrificar los animales y untar parte de la sangre en el dintel y los postes de sus puertas. Nadie debía salir de la casa antes de la mañana. Dentro, comerían la carne asada al fuego, acompañada de hierbas amargas y pan sin levadura. Debían comer vestidos para el viaje, con las sandalias puestas y la vara en la mano, listos para salir de prisa. Era la Pascua del Señor.
Esa misma noche, el Señor pasaría por Egipto, heriría de muerte a los primogénitos y juzgaría a los dioses de Egipto. Pero la sangre sería una señal en las casas de los israelitas.
«Cuando vea la sangre, pasaré de largo».
Cuando el Señor viera la sangre, pasaría de largo por esa puerta y no permitiría que el exterminador entrara.
Dios también ordenó a Israel que recordara ese día de generación en generación. Celebrarían la Pascua año tras año y comerían pan sin levadura durante siete días. Cuando sus hijos preguntaran qué significaba la Pascua, los padres debían explicarles cómo el Señor había pasado de largo por las casas de los israelitas en Egipto y había preservado a sus familias.
Cuando Moisés dio estas instrucciones a los jefes de Israel, el pueblo inclinó la cabeza y adoró. Luego fueron e hicieron exactamente lo que el Señor había ordenado a Moisés y Aarón.
A medianoche, el Señor hirió de muerte a los primogénitos de todo Egipto. Hubo pérdidas desde el palacio del faraón hasta el calabozo del prisionero, y también entre el ganado. El faraón, sus funcionarios y los egipcios se levantaron durante la noche, y un gran clamor se escuchó por toda la tierra. No hubo un solo hogar egipcio que no fuera alcanzado por la muerte.
Esa misma noche, el faraón mandó llamar a Moisés y Aarón. Les ordenó que se llevaran a los israelitas y se marcharan. Podían llevarse sus rebaños y su ganado e ir a servir al Señor, como habían pedido. Hasta les pidió que lo bendijeran.
Los egipcios apremiaron a los israelitas para que salieran de prisa, pues temían morir todos. El pueblo tomó la masa cuando todavía no tenía levadura. Tal como Moisés les había indicado, también recibieron de los egipcios objetos de plata y de oro, además de ropa, porque el Señor había hecho que los miraran con favor.
Los israelitas partieron con sus familias y su ganado. Como los habían expulsado antes de que pudieran preparar alimentos, hornearon panes sin levadura con la masa que llevaban.
La noche de su liberación debía ser recordada en honor del Señor por las generaciones futuras. Aquel mismo día, el Señor sacó de Egipto a su pueblo, grupo por grupo.
Lo que aprendemos
- La liberación de Dios llegó acompañada de una palabra en la cual confiar y de instrucciones que debían obedecer. Los israelitas marcaron sus puertas y permanecieron dentro antes de ver el resultado.
- La Pascua une el juicio y la misericordia: Dios juzgó a Egipto y a sus dioses, mientras que la sangre que él había señalado marcó las casas israelitas para que pasara de largo.
- La libertad le dio a Israel un nuevo comienzo. Su calendario, la comida compartida, el pan sin levadura y la celebración anual mantuvieron la liberación de Dios en el centro de su vida.
- Dios quiso que su obra salvadora se recordara en el hogar. Las preguntas de los hijos se convirtieron en oportunidades para contar lo que el Señor había hecho.
Contexto de la historia
Después de generaciones en Egipto, Israel está a punto de salir de la esclavitud. El faraón se ha negado repetidamente a escuchar a Moisés y Aarón, y la noche final combina juicio, señal y obediencia doméstica. Dios establece el mes como comienzo del calendario de Israel y manda que cada hogar prepare un animal, marque la entrada con su sangre, permanezca dentro y coma con prisa. El relato incluye la muerte de los primogénitos de Egipto y el dolor que provoca, junto con la liberación de las familias israelitas. La sangre no se presenta como una idea abstracta, sino como la señal específica que Dios ordena para distinguir las casas. El pan sin levadura, la comida compartida y las preguntas de los hijos convierten aquella noche en una memoria anual. Israel sale con sus pertenencias antes de que la masa pueda fermentar.
Personas en la historia
- Dios — Juez que distingue las casas israelitas y establece la Pascua como memorial
- Moisés y Aarón — Mensajeros que reciben y comunican las instrucciones de la Pascua
- El faraón — Rey que finalmente llama a Moisés y Aarón y deja salir a Israel
- Las familias israelitas — Hogares que marcan sus puertas, comen la cena y salen con prisa
- Los egipcios — Pueblo cuyos primogénitos y animales sufren la última plaga
Temas para observar
Liberación y juicio
La noche de salida muestra juntos el juicio sobre Egipto y la protección señalada para Israel.
Obediencia antes de ver
Las familias siguen las instrucciones de Dios antes de conocer el resultado.
Memoria en el hogar
La comida y las preguntas de los hijos mantienen viva la historia de la liberación.
Preguntas para reflexionar
- ¿Qué instrucciones te cuesta obedecer antes de ver cómo terminará una situación?
- ¿Cómo puede una familia conservar la memoria de una liberación o una ayuda recibida?
- ¿Qué emociones despierta leer juntas la misericordia y la pérdida de esta noche?
- ¿Qué historia importante podrías contar a la siguiente generación?
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